La Adoración de los Magos.
Lienzo. 203 x 125 cm Madrid. Museo del Prado, 1166
PROCEDENCIA: Capilla del Noviciado de Jesuitas, Sevilla (?). Colección de don Francisco de Bruna, finales del siglo XVIII. A su muerte (1804) su sobrino, don Luis Meléndez le ofreció al rey Fernando VII. Monasterio de El Escorial, según Pedro de Madrazo, en su catalogo del Prado (atribución a Zurbaran). Museo del Prado, desde 1819.
BIBLIOGRAFÍA: Curtis 9, Mayer 7, Pantorba 12, López Rey 6, Bardi 9, Gudiol 16.
La fecha de este lienzo que aparece en la piedra, bajo el pie de la Virgen, parece ser 1619; así lo declara el catalogo del Museo del Prado (1985, pág. 726) y así lo admiten la mayor parte de los críticos, a excepción de J. Carrión Aznar, que lee 1617 (1964, pág. 216 y ss).
La fecha de este lienzo que aparece en la piedra, bajo el pie de la Virgen, parece ser 1619; así lo declara el catalogo del Museo del Prado (1985, pág. 726) y así lo admiten la mayor parte de los críticos, a excepción de J. Carrión Aznar, que lee 1617 (1964, pág. 216 y ss).
Es probable que lo pintara para la Compañía de Jesús, con la que su suegro y maestro, Francisco Pacheco, mantenía cordiales relaciones, como prueban no solo su libro Arte de la pintura (Sevilla, 1649) sino también su Libro de descripción de verdaderos retratos (Manuscrito incompleto, Sevilla, 1599; Fundación Lázaro Galdiano, Madrid), donde predominan los jesuitas.
Curtis y Mayer recogen una noticia, no comprobada, según la cual el cuadro figuraba hacia 1775 en la colección de don Francisco de Bruna, Sevilla, donde lo vio el viajero ingles Richard Twiss; parte de esa colección procedía de los jesuitas, expulsados de España por Carlos III.
J. Ainaud de Lasarte piensa que fuera para el noviciado de San Luis y así lo admite Gudiol. Para López Rey, el cuadro en sus orígenes será mayor. Elizabeth du Gue Trapier (1948, pág. 43) publica una litografía de Cayetano Palmaroli, copia del cuadro, hecha en 1832, en la que la composición es mayor, hacia ambos lados, con lo que las figuras de los reyes y su paje, al lado izquierdo del espectador, y San José, a la derecha, no están tan cortadas. López Rey piensa que pudo hacer una añadidura el litógrafo, siguiendo su idea del sentido compositivo de Velázquez.
